Zamora, conocida principalmente por los testimonios de su esplendor
medieval, vivió una segunda edad de oro de la arquitectura entre 1875 y
1930.
De entre los estilos que se desarrollaron por entonces en ese
municipio destaca el Modernismo, que tuvo como protagonista a Francesc
Ferriol Carreras (1871-1946).
Formado en la Escuela de Barcelona y discípulo de Lluís Domènech i
Montaner, tras desarrollar una intensa actividad profesional en su
localidad natal, llegó a Zamora a principios de 1908 como arquitecto
municipal, donde permaneció hasta 1916
Ferriol
fue un arquitecto de una gran calidad, legó a la ciudad un
extraordinario patrimonio modernista de gran entidad y contribuyó a
renovar el caserío medieval.
Buen ejemplo de todo ello son las casas de Gregorio Prada (1908) y de
Norberto Macho (1915), ambas situadas en la plaza de Sagasta, que
presentan las características más sobresalientes del estilo de Francesc
Ferriol, la verticalidad, la abundancia de las líneas curvas, la
decoración vegetal y una exquisita minuciosidad.
Otro espacio central de la ciudad es la Plaza Mayor, donde el
arquitecto proyectó la casa Gato (1912), que comparte los elementos
indicados y remató con una solución acastillada que también empleó en la
Casa Tejedor (1913), situada en la Puerta de la Feria.